Ahogamientos en República Dominicana: una epidemia que cobra más de 300 vidas cada año

Lorian Cuevas | 19 agosto 2025

República Dominicana. – A propósito de la trágica muerte del joven prospecto de béisbol Gustavo Talmaré, de 14 años, cuyo cuerpo fue hallado en una laguna de El Toro de Guerra, surge la necesidad de mirar más allá del caso particular y poner la atención en un problema recurrente: los ahogamientos en la República Dominicana.

Este tipo de hechos, que muchas veces se registran como accidentes aislados, forman parte de una estadística creciente que refleja la vulnerabilidad de niños, adolescentes y adultos frente a espacios acuáticos sin supervisión, medidas de prevención ni controles adecuados.

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) en la presentación del anuario de muertes accidentales y violentas del año 2023, indicó que las muertes por ahogamiento representaron el 7.5% del total de muertes accidentales y violentas ocurridas en el país. En el período comprendido del 2007 al 2023, los ahogamientos alcanzaron los 300 casos anuales, siendo el 2008, 2011 y 2012, con 370, 349 y 338 respectivamente los años con mayor cantidad de ahogados. Mientras que los años que menos casos ocurrieron fueron: 2018, 2020 y 2014, con un total de 251, 272 y 289 respectivamente.

Resaltaron que el promedio de ahogamientos al año en el período de referencia fue de 316 personas ahogadas. Se destaca que en el año 2023 los ahogamientos estuvieron por encima del promedio del período, con 350 casos, representando un incremento en el número de ahogados de 7.69% con respecto al año 2022.

En 2023, las muertes por ahogamiento afectaron principalmente a la población joven y masculina. Los grupos etarios más afectados fueron personas entre 0 y 34 años, representando el 55.4% de los casos; los menores de 15 años constituyeron el 25.1%, destacándose que el 15.7% de estas muertes ocurrieron en niños entre 0 y 4 años. En cuanto a la distribución por sexo, el 87.4% de las víctimas fueron hombres, mientras que las mujeres representaron el 12.6%. Los meses con mayor número de ahogamientos fueron noviembre (14.6%), agosto (11.7%) y junio (11.4%). Por otro lado, los meses con menor incidencia fueron febrero (4.3%), julio (5.7%) y octubre (5.7%).

En términos de lugar de ocurrencia de los eventos fatales, el 52.0% de los ahogamientos ocurrieron en playas y ríos, mientras que el 24.9% sucedieron en piscinas, canales y mar abierto. El restante 23.1% tuvo lugar en otros entornos. Para los ahogamientos por día de la semana, se tuvo que los días con mayores porcentajes de ahogamientos fueron: sábados (22.3%), domingos (22.0%) y lunes (13.4%); y los días de la semana que menor porcentaje de ahogamientos tuvieron fueron miércoles (8.3%), viernes (10.6%) y jueves (10.9%).

Dajabón, Pedernales y La Altagracia: las provincias con más muertes

La ONE además resaltó que las tasas brutas de ahogamientos ocurridos en el período 2007-2023 evidencian que las muertes por esta causa tienen un promedio de 3.2 ahogados por cada 100,000 habitantes. En el mismo orden, se observa que en los primeros años del período analizado las tasas son más elevadas, reflejando una tendencia decreciente hasta el año 2018, en que su valor fue de 2.9. A partir de ese año ha ocurrido un giro de la tendencia observada anteriormente y empieza a incrementarse ligeramente hasta llegar en 2023 a 3.3 ahogados por cada 100,000 habitantes.

En 2023, las provincias con la mayor tasa bruta de ahogamiento fueron Dajabón, Pedernales y La Altagracia, con tasas de 14.9, 11.2 y 8.5 ahogados por cada 100,000 habitantes, respectivamente. Por otro lado, las provincias con las tasas más bajas fueron Hermanas Mirabal, Distrito Nacional y Santo Domingo, con 1.1, 1.5 y 2.1 por cada 100,000 personas, respectivamente.

Frente a este panorama preocupante, las autoridades han venido fortaleciendo acciones preventivas, especialmente en temporadas de alta circulación de personas. Una de las medidas más visibles fue la clausura de más de 260 balnearios durante la Semana Santa 2025, por parte de la Defensa Civil Dominicana, como parte del Operativo Semana Santa. Esta acción específica buscó reducir el riesgo de ahogamientos durante esos días, tras evaluaciones técnicas realizadas por los Comités de Prevención, Mitigación y Respuesta (PMR).

Prevención, respuesta y educación: el camino del gobierno

Durante la Semana Santa de 2025, además del cierre de balnearios de alto riesgo, se desplegaron más de 10,868 miembros de socorro en 868 puestos de asistencia a nivel nacional. Esta medida, aunque puntual, se enmarcó en un enfoque de política pública centrada en la prevención de muertes por causas evitables. “Pasamos recientemente por una de las peores tragedias que ha vivido el país y aún nos mantenemos en duelo. Por eso, este operativo no fue solo una respuesta estacional: fue parte de una política pública enfocada en salvar vidas”, afirmó Juan Salas, director de la Defensa Civil.

El operativo también incluyó la difusión masiva de información mediante redes sociales y códigos QR, que permitían a la población conocer en tiempo real qué balnearios estaban permitidos y cuáles no. Además, el gobierno reforzó la coordinación entre instituciones como el COE, Salud Pública, Turismo, Educación y las fuerzas de seguridad, para garantizar una cobertura eficiente a nivel nacional.

Más allá de la Semana Santa, las acciones gubernamentales para reducir los ahogamientos se han centrado en la prevención, la capacitación de voluntarios y la educación ciudadana. Entre ellas destacan los programas de formación en rescate acuático, primeros auxilios y protocolos de emergencia. A esto se suma el monitoreo constante de condiciones climáticas y fluviales, que permite tomar decisiones sobre el acceso a cuerpos de agua en función del riesgo.

En resumen, aunque los operativos especiales ayudan a contener temporalmente el problema, las estadísticas muestran que los ahogamientos siguen siendo una causa significativa de muertes accidentales en República Dominicana. El desafío es mantener y ampliar las estrategias de prevención durante todo el año, especialmente dirigidas a los grupos más vulnerables: los jóvenes, los niños y los hombres.