Trump impone aranceles del 25% a vehículos importados y la economía automotriz se tambalea

Max Herrera | 27 marzo 2025

Estados Unidos.- Las acciones de los principales fabricantes de vehículos a nivel global registraron fuertes caídas este jueves, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara la imposición de aranceles del 25 por ciento a los vehículos y autopartes importados. Esta medida, que entra en vigor el 3 de abril, ha generado preocupaciones sobre una posible recesión económica, afectando a grandes empresas del sector automotriz en diversas partes del mundo, según reportes de los mercados financieros.

En Tokio, el impacto fue inmediato. Toyota, el mayor fabricante de automóviles del mundo por ventas, vio una caída de un 2 por ciento en la bolsa. Honda retrocedió un 2,5 por ciento, mientras que Nissan experimentó una caída del 1,7 por ciento. Mazda, por su parte, sufrió una baja aún mayor, del 6 por ciento. En Seúl, las acciones de Hyundai, uno de los mayores exportadores de automóviles de Corea del Sur, cedieron más del 4 por ciento.

En Europa, el impacto también fue negativo. Stellantis, la matriz de marcas como Peugeot y Jeep, retrocedió un 3,5 por ciento, mientras que Porsche cayó un 4 por ciento. BMW, otro de los gigantes europeos del sector, experimentó una pérdida del 1,8 por ciento en la bolsa. En la bolsa de Mumbai, Tata Motors, el exportador de Jaguar Land Rover a Estados Unidos, registró una baja superior al 5 por ciento.

En Estados Unidos, los gigantes automotrices General Motors (GM) y Ford mostraron descensos significativos en las operaciones posteriores al cierre, reflejando la incertidumbre generada por la nueva política comercial de Trump. Los analistas del sector señalan que este nuevo régimen de aranceles puede desencadenar una serie de problemas en la cadena de suministro y aumentar los costos de producción, lo que afectará directamente a los consumidores estadounidenses.

“Las esperanzas recientes de que Trump no impondría aranceles específicos al sector automotriz… han quedado completamente desmentidas por el hecho de que el presidente ha comenzado a anunciar estas medidas antes de lo previsto”, comentó Joshua Mahony, analista de Scope Markets. Según Mahony, esta medida es más severa de lo esperado y sus efectos podrían ser perjudiciales para la economía global.

La medida, anunciada por Trump en la Oficina Oval, se centra en los vehículos y camionetas ligeras importadas, así como en las autopartes clave, que también estarán sujetas a aranceles antes de que termine el mes. Según el mandatario, “Lo que vamos a hacer es aplicar un arancel del 25 por ciento a todos los autos que no se fabriquen en Estados Unidos”, lo que afectará principalmente a los autos fabricados en Japón, Corea del Sur, México, Canadá y Alemania, entre otros países.

El presidente de Estados Unidos firmó la orden ejecutiva que implementará estos aranceles con el objetivo de proteger la industria automotriz estadounidense, que ha estado luchando por mantenerse competitiva en un mercado globalizado. Sin embargo, la medida ha provocado críticas de muchos analistas y gobiernos extranjeros, que argumentan que los aranceles podrían provocar represalias comerciales y un aumento en los precios de los vehículos en el mercado estadounidense.

En este contexto, Japón y Corea del Sur, dos de los principales exportadores de vehículos a Estados Unidos, expresaron su preocupación por el impacto económico de los aranceles, que afectaría a sus principales empresas automotrices, como Toyota, Honda y Hyundai. Las autoridades de ambos países han solicitado al gobierno de Trump reconsiderar la decisión, advirtiendo sobre las repercusiones negativas que podría tener en sus economías.

Actualmente, aproximadamente la mitad de los vehículos vendidos en Estados Unidos se producen dentro del país. De los vehículos importados, alrededor del 50 por ciento proviene de México y Canadá, mientras que Japón, Corea del Sur y Alemania también son grandes proveedores de autos y autopartes. La imposición de estos nuevos aranceles podría generar un aumento en los precios de los vehículos y afectar la competitividad del mercado estadounidense.