Obispos envían mensaje de esperanza al pueblo dominicano por motivo de la Independencia Nacional

Ruth Encarnacion | 25 febrero 2025

Santo Domingo.-En ocasión de la celebración de la independencia de la República Dominicana y en el contexto del Año Jubilar, los obispos del país han emitido un mensaje motivador dirigido a la población, enfatizando la importancia de fortalecer la esperanza en medio de los desafíos actuales que atraviesa la nación. Anclados en Jesucristo, los líderes eclesiásticos invitan al pueblo dominicano a reflexionar sobre el significado de la esperanza activa, llamando a un compromiso transformador en la sociedad.

En su mensaje, los obispos destacan la resiliencia del pueblo dominicano, reforzada por su fe en Dios y el sentido de comunidad, valores fundamentales para enfrentar la incertidumbre social, política, económica y ambiental. Subrayan que la verdadera esperanza no es pasiva, sino que requiere acción, con un firme compromiso por construir un futuro mejor conforme a la voluntad de Dios.

Asimismo, el mensaje invita a los dominicanos a ser testigos visibles de la esperanza, promoviendo principios de paz, justicia y solidaridad en un contexto marcado por la violencia, la desigualdad y la exclusión. Se hace un llamado a la defensa de la vida en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la construcción de una sociedad más equitativa y humana.

Los obispos también han resaltado la importancia de abordar situaciones críticas como la inseguridad, la precariedad en los servicios de salud, la situación de los jóvenes, los migrantes, los adultos mayores y los pobres. Hicieron un énfasis especial en la protección del medio ambiente, instando a tomar medidas urgentes ante el daño ecológico causado por actividades industriales.

En este Día de la Independencia, los obispos refuerzan el llamado a la unidad, la fe y el amor por el prójimo, recordando que la esperanza se alimenta de la fe en Cristo, quien es el verdadero cimiento sobre el cual se puede construir un futuro lleno de paz y prosperidad. "Ser signos de esperanza", concluyen, es un acto de valentía y solidaridad en un mundo que necesita más que nunca el amor y la luz de Cristo.