El papa León XIV inició gira por Uruguay, Argentina y Perú

ElAvance | 07 noviembre 2026

El papa León XIV inició este viernes una gira por Uruguay, Argentina y Perú, menos de un mes después de una cirugía por cáncer de pulmón, y dijo sentirse mejor de lo que parece.

El pontífice de 71 años llegó a Montevideo, Uruguay, el país más secular de América Latina, tras un vuelo de 13 horas y media desde Roma, durante el cual reconoció que “algunas personas” habían dudado de si podría realizar el agotador viaje de 12 días.

“Confieso que desde el primer día no tuve ninguna duda y estaba convencido de que este viaje tenía que seguir adelante”, dijo a los periodistas a bordo del avión papal.

Como para demostrarlo, puso manos a la obra de inmediato, atrayendo a enormes multitudes en Montevideo mientras entraba a la ciudad en su papamóvil de costados abiertos. El Vaticano estimó que 30.000 personas salieron a verlo pasar y a asistir a su primer acto en la ciudad.

A pesar del largo viaje, el papa se veía en buena forma cuando llegó a la Plaza Independencia para la bienvenida formal y el discurso, realizados al aire libre en una tarde ventosa. Saludó al presidente uruguayo Yamandú Orsi y a funcionarios del gobierno, sonriendo ampliamente mientras que, detrás de él, el viento azotaba las banderas de Uruguay y de la Santa Sede.

En sus palabras a Orsi —pronunciadas en español—, León elogió el desarrollo de Uruguay, pero recordó con delicadeza su herencia católica en un intento de proponer el catolicismo a los 3,5 millones de personas del país para enfrentar los desafíos actuales, un objetivo clave de su visita de tres días.

Insistió en que el Estado está obligado a cuidar de su gente, jóvenes y mayores, una referencia velada a las políticas permisivas en Uruguay con respecto al aborto y a la legalización en 2025 de la muerte asistida, ambas contrarias a la enseñanza católica.

A todos corresponde “procurar que cada persona pueda vivir con dignidad, recibir los cuidados que necesita y ser acompañada hasta el término natural de su vida”, señaló León, empleando terminología vaticana para expresar la oposición de la Iglesia a la eutanasia.

América Latina alberga a aproximadamente el 40% de los 1.400 millones de católicos del mundo, pero Uruguay es considerado el país más secular de la región. Aquí, sólo una fracción de las personas que dicen ser católicas en realidad asisten a misa con regularidad.

El secularismo de Uruguay tiene raíces en la debilidad de su Iglesia colonial. Sin oro ni plata que extraer, España consideró estas tierras de estancias ganaderas principalmente como una zona de contención frente al Brasil portugués y las dejó despobladas en gran medida. Montevideo fue fundada recién en la década de 1720, aproximadamente dos siglos después de Ciudad de México y Lima.

Con pocos sacerdotes y sin un obispo local, la Iglesia nunca se convirtió en la poderosa institución que fue en otras partes del imperio. “Uruguay tiene una colonia tardía y eso hizo que la dimensión católica fuera más débil”, expresó Gerardo Caetano, un historiador uruguayo.

Los orígenes de la separación entre la Iglesia y el Estado se remontan al siglo XIX, en particular a la difusión de ideas liberales promovidas por intelectuales europeos, que veían la religión como un síntoma de atraso o de falta de racionalidad, de acuerdo con Luis Bahamondes, profesor del Centro de Estudios Judaicos de la Universidad de Chile.

Este proceso llegó tan lejos como para incluir el cambio de nombre de ciertas festividades con el fin de reflejar su carácter secular, tales como el “Día de la Familia” y la “Semana de Turismo”, añadió Bahamondes. Ese “peso propio del catolicismo no tendría cabida en una mirada estatal”, apuntó.