Crisis en Haití: ¿cuáles son las medidas legales y políticas que podría adoptar República Dominicana ante una escalada de violencia?

Lorian Cuevas | 26 octubre 2026

Santo Domingo. — El deterioro de la seguridad en Haití mantiene en alerta a República Dominicana, mientras el Gobierno refuerza la vigilancia fronteriza y la coordinación diplomática ante la expansión de las pandillas armadas. La situación plantea la posibilidad de adoptar nuevas medidas legales, militares y migratorias para proteger la soberanía nacional.

Ante la incertidumbre que vive Haití, el presidente Luis Abinader informó sobre el despliegue de dos batallones adicionales, equipos pesados y artillería para fortalecer la seguridad en la frontera sur, estas acciones se suman a las labores de vigilancia terrestre y tecnológica, así como a la coordinación entre las Fuerzas Armadas, los organismos de inteligencia y las autoridades migratorias. 

Entre las medidas que podrían ampliarse figuran el patrullaje fronterizo, la vigilancia aérea mediante drones y el intercambio de información para prevenir el tráfico de armas y el movimiento de integrantes de organizaciones criminales.

Desde el punto de vista jurídico, la Constitución dominicana establece en su artículo 252 la misión de las Fuerzas Armadas de defender la independencia, la soberanía y la integridad territorial. Asimismo, los artículos 262 al 266 regulan los estados de excepción, que podrían contemplarse únicamente si se cumplen las condiciones constitucionales correspondientes. 

En el ámbito diplomático, República Dominicana puede ampliar las consultas con Naciones Unidas, los países que respaldan la misión internacional en Haití y los gobiernos del Caribe para coordinar asistencia logística, inteligencia y mecanismos de respuesta ante amenazas regionales. 

El canciller dominicano, Víctor “Ito” Bisonó, ha mantenido contactos con representantes de Naciones Unidas sobre la situación haitiana y las necesidades de apoyo a la fuerza multinacional. Por su parte, el sociólogo Jaime Max Taveras ha advertido sobre las posibles consecuencias de una escalada militar para el comercio fronterizo, la seguridad y las relaciones diplomáticas.

En ese sentido, Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, ha defendido la importancia de establecer mecanismos de supervisión y registros transparentes de las detenciones.Con el objetivo de que prevalezca el respeto a los derechos fundamentales y que esta situación no constituyan en actuaciones arbitrarias o discriminatorias contra la población haitiana.

El principal desafío para República Dominicana será determinar hasta dónde ampliar sus medidas de seguridad sin afectar de manera desproporcionada la actividad económica fronteriza ni las garantías individuales. La continuidad del comercio, la protección de las comunidades y la prevención de amenazas criminales deberán formar parte de cualquier estrategia de respuesta. 

Mientras persista la inestabilidad haitiana, el Gobierno tendrá que evaluar la evolución de los riesgos, fortalecer sus instituciones y mantener abiertos los canales diplomáticos. Las decisiones que se adopten dependen de las circunstancias sobre el terreno, de la eficacia de la cooperación internacional y del cumplimiento del marco constitucional dominicano.