ICAD destaca la transformación de los modelos de propiedad y gestión del fútbol latinoamericano

ElAvance | 23 octubre 2026

Madrid. — El fútbol latinoamericano atraviesa una transformación en sus modelos de propiedad, financiación y administración, en un proceso que exige a los clubes mejorar su organización y garantizar la sostenibilidad económica para continuar creciendo, según un informe del Instituto de Conocimiento y Análisis del Deporte (ICAD), con sede en Madrid.

El estudio, titulado Del club como comunidad al fútbol como industria, examina los cambios institucionales que ha experimentado este deporte en América Latina y señala que, aunque algunas entidades adoptan estructuras empresariales similares a las del fútbol europeo, la región no avanza hacia un único modelo de privatización.

Según el documento, al que tuvo acceso la agencia EFE, muchos clubes latinoamericanos surgieron durante el siglo XX como organizaciones vinculadas a comunidades de inmigrantes, trabajadores y estudiantes. En sus inicios, estas instituciones funcionaban como asociaciones cuyos propietarios eran sus socios y cuya actividad estaba estrechamente relacionada con la vida comunitaria.

Sin embargo, la expansión del fútbol profesional durante las décadas de 1930 y 1940 modificó ese panorama. La contratación de jugadores, el aumento de los salarios y el crecimiento de los ingresos elevaron las necesidades financieras de los clubes y convirtieron la estabilidad económica en uno de sus principales desafíos.

En la actualidad, algunas instituciones mantienen su estructura asociativa, pero delegan la administración de sus equipos profesionales en empresas o entidades corporativas. Para el ICAD, este escenario demuestra que el debate ya no se limita a decidir entre una asociación civil y una sociedad anónima, sino que también implica determinar quién aporta los recursos, quién dirige las operaciones y cómo se toman las decisiones.

Diferencias entre los modelos de cada país

El informe identifica diferencias importantes en la evolución del fútbol latinoamericano, condicionadas por las legislaciones, las crisis económicas y las características institucionales de cada país.

Brasil y Colombia figuran entre los territorios que han impulsado la apertura a estructuras societarias y nuevas formas de capitalización, mientras que Chile y Perú han desarrollado marcos regulatorios con mecanismos de supervisión sobre la propiedad y los posibles conflictos de interés.

En Uruguay y México conviven modelos comerciales con estructuras asociativas tradicionales. Por su parte, Argentina y Paraguay mantienen una mayor resistencia institucional a la incorporación de capital privado, aunque por razones y mecanismos diferentes en cada caso.

Esta diversidad evidencia que la transformación del fútbol regional no responde a una fórmula única, sino a las condiciones legales y económicas de cada mercado.

España como referencia para la región

El documento también compara la evolución latinoamericana con los sistemas de gestión de España, Alemania, Inglaterra y Estados Unidos, donde la Major League Soccer (MLS) presenta una estructura empresarial particular.

En el caso español, el ICAD destaca los cambios introducidos desde la legislación de 1990, que impulsó la conversión de clubes profesionales en sociedades anónimas deportivas, con excepciones para determinadas entidades.

El informe utiliza esa experiencia para señalar que modificar la estructura jurídica de un club no garantiza, por sí solo, la solución de sus problemas financieros. La sostenibilidad también requiere controles adecuados, planificación y una administración eficiente.

La profesionalización como vía de crecimiento

El ICAD considera que fortalecer la gestión institucional puede ayudar a los clubes a atraer inversiones y patrocinadores, dar continuidad a sus proyectos deportivos y mejorar la retención de jóvenes talentos.

Asimismo, destaca la importancia de una mayor transparencia y rendición de cuentas, tanto ante los socios como ante las comunidades que respaldan a las instituciones.

El estudio concluye que el desarrollo del fútbol latinoamericano dependerá de la capacidad de cada club para establecer un modelo de administración acorde con sus necesidades, que combine competitividad deportiva, estabilidad económica y compromiso social, sin imponer una estructura única para toda la región.