Albert Junior: 20 años, cinco negocios y una sola obsesión: superarse

ElAvance | 21 octubre 2026

Comenzó hace tres años en el negocio de lavado de vehículos y hoy combina esa actividad con la venta de jugos, comida y otros emprendimientos.

Por Martin Severino

Santo Domingo. – A sus 20 años, Albert Junior Payano Villegas ya sabe lo que significa levantarse cada día a trabajar por lo suyo. Tiene tres años dedicado a su negocio y asegura que detrás de lo que ha conseguido no existe una fórmula mágica, sino voluntad, disciplina y muchas horas de trabajo.

“Las ganas de superarme, hermano”, responde cuando se le pregunta qué lo motivó a comenzar. Hoy, con lo que produce, sostiene a su familia y lleva el sustento a su hogar. Está casado desde hace dos años y, aunque todavía no tiene hijos, dice que está trabajando para construir las condiciones que le permitan seguir avanzando.

Su negocio principal es un lavadero de vehículos, pero su visión empresarial no se quedó ahí. Cuenta que, gracias a la forma en que trata a sus clientes, ha logrado desarrollar otras actividades. “Gracias a esto yo he enamorado al cliente y he sacado cinco negocios más de aquí”, explica. Entre ellos menciona otro negocio de lavado de vehículos, venta de jugos naturales y comida por encargo.

Albert asegura que una de las claves ha sido aprender a tratar con las personas. “Al uno bregar con personas, uno tiene que ser dinámico, amable. Hay que buscarle la vuelta al cliente para que la cosa pueda dar resultado”, sostiene. Y resume su filosofía con una frase sencilla: “Si tratas mal al cliente, no va a volver”.

Aunque apenas tiene 20 años, reconoce que su mentalidad hacia los negocios comenzó a formarse desde pequeño, observando a sus padres. “A veces uno se adelanta el tiempo por las ganas de superarse. Uno empieza a indagar y hace cosas y esos son hábitos que le van ampliando más la mente a uno”, afirma.

Albert terminó el bachillerato, pero admite que no ha sentido el mismo interés por continuar sus estudios universitarios. Sus padres incluso le han ofrecido ayudarlo económicamente para que se prepare profesionalmente. Sin embargo, él ha decidido concentrarse en sus negocios, aunque reconoce que todavía tiene mucho por aprender: “Yo sé que es algo de ignorantes, pero vuelvo y le digo: el conocimiento nunca está de más”.

Su esfuerzo también se refleja en los ingresos que asegura generar. Explica que puede producir alrededor de 3,000 pesos en un día como mínimo y que sus ingresos mensuales pueden alcanzar entre 80,000 y 90,000 pesos, aunque aclara que ese dinero no representa ganancias netas, porque debe cubrir compras, electricidad, empleados, combustible, alimentación y otros gastos.

Ser su propio jefe también tiene un significado particular para él. No se trata de no responder ante nadie, sino de tener cierto control sobre su tiempo. “Siempre va a haber un superior por encima de ti. Tú nunca vas a ser el superior, porque hasta el jefe tiene un jefe”, dice. Aun así, valora poder organizar su jornada y decidir cómo administrar sus responsabilidades.

Pero el camino no ha sido fácil. Albert cuenta que uno de los momentos más difíciles llegó precisamente cuando comenzó a progresar. “Cuando uno se va superando, entran muchos conflictos, mucha envidia”, relata. Dice que ha enfrentado problemas con vecinos que incluso han amenazado con denunciarlo ante el ayuntamiento o llevarlo a la fiscalía. Para él, esa ha sido una de las caras menos agradables del crecimiento que ha experimentado: “La superación trae muchas, muchas, pero muchas malas vibras por encima de ti que no son positivas”.

Asegura que trabaja de miércoles a domingo y, aunque normalmente concluye su jornada alrededor de las 9:00 de la noche, cuenta que en ocasiones ha trabajado hasta las 10:00 u 11:00. Los lunes y martes intenta descansar, aunque muchas veces aprovecha esos días para atender otros trabajos, supervisar proyectos o simplemente compartir con su esposa.

Al final de la conversación, Albert deja un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes que sienten que no tienen oportunidades o que esperan que alguien llegue para ayudarlos.

“Lo que yo les recomiendo es que se paren a pensar y se pongan a emprender. Que usen su capacidad, que usen su potencial, que todos los jóvenes podemos hacer las cosas. Y siempre va a haber una forma de uno emprender”, expresa. Agrega, que “lo mejor es tú ser emprendedor, porque cuando tú eres emprendedor muchas puertas se te abren”.

La historia de Albert Junior Payano Villegas no es la de alguien que asegura haber llegado a la meta. Es la de un joven que, con apenas 20 años, decidió comenzar a construir su propio camino, enfrentando dificultades, aprendiendo sobre la marcha y buscando nuevas oportunidades.

Su principal mensaje no está en cuánto gana ni en cuántos negocios ha iniciado, sino en una idea que repite durante toda la conversación: las oportunidades también pueden comenzar cuando una persona decide levantarse, trabajar y buscar una forma de Avanzar Contra Todo Pronóstico.