Calor extremo eleva riesgo de partos prematuros y bajo peso al nacer, alerta la ONU

Ruth Encarnacion | 05 octubre 2026

La ONU advirte que las altas temperaturas asociadas al cambio climático están incrementando los riesgos para las mujeres embarazadas y sus bebés, al tiempo que insistió en la necesidad de acelerar las medidas globales para enfrentar el calentamiento del planeta.

Durante el foro preparatorio de la COP31, que se celebra esta semana en Fiyi y Tuvalu, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, alertó que la exposición al calor extremo durante el embarazo está siendo relacionada cada vez con más frecuencia con partos prematuros, bajo peso al nacer, muerte fetal y otras complicaciones maternas.

Stiell respaldó sus declaraciones con una reciente encuesta realizada a profesionales de la salud de distintos continentes, en la que más de dos tercios afirmaron haber observado en los últimos cinco años problemas de salud vinculados a temperaturas extremas.

Las advertencias se producen en momentos en que las naciones insulares del Pacífico buscan llamar la atención internacional sobre los efectos del cambio climático, una amenaza que consideran cada vez más urgente debido al aumento del nivel del mar y al deterioro de los ecosistemas marinos.

La ministra de Cambio Climático de Fiyi, Lynda Tabuya, reclamó un mayor respaldo de los países industrializados para que las naciones más vulnerables puedan adaptarse a los impactos climáticos y avanzar hacia fuentes de energía renovable sin asumir cargas económicas desproporcionadas.

De acuerdo con informes recientes de Naciones Unidas, el nivel del mar continúa aumentando a velocidades récord debido al calentamiento de los océanos y al derretimiento acelerado de glaciares y capas de hielo.

El organismo internacional estima que hasta 1,200 millones de personas podrían verse obligadas a desplazarse antes de 2050 por causas relacionadas con el clima. En el caso de las islas del Pacífico, algunas podrían enfrentar aumentos del nivel del mar hasta dos veces superiores al promedio global.

La ONU también señala que los países en desarrollo requieren entre 310,000 y 365,000 millones de dólares para financiar medidas de adaptación climática, aunque los recursos disponibles siguen muy por debajo de esa necesidad.

Por su parte, el ministro australiano de Cambio Climático, Chris Bowen, quien encabeza la organización de la próxima COP31, llamó a los gobiernos a transformar los compromisos climáticos en acciones concretas para enfrentar los desafíos ambientales.

Sin embargo, las autoridades reconocieron que la participación internacional en el foro previo a la cumbre ha sido menor de la prevista, con una asistencia limitada de líderes mundiales.

Entre los participantes figura el canciller de Nepal, Shisir Khanal, cuyo país sufrió recientemente una de las peores tragedias relacionadas con el deshielo en la región del Himalaya.

Mientras tanto, Tuvalu, una de las naciones más amenazadas por la subida del mar, continúa elaborando planes de contingencia ante la posibilidad de que parte de su territorio quede sumergido en las próximas décadas. Dos de sus nueve atolones ya han sido cubiertos por el avance de las aguas.

El primer ministro tuvaluano, Feleti Teo, reiteró que el aumento del nivel del mar ya no representa un problema futuro, sino una realidad que afecta actualmente a millones de personas, por lo que exhortó a la comunidad internacional a actuar con rapidez para proteger a las generaciones venideras.

Organizaciones ambientalistas también aprovecharon el encuentro para exigir mayores compromisos a países como Australia, que pese a liderar las conversaciones climáticas internacionales continúa siendo uno de los principales exportadores de carbón del mundo.