¡SIN OMAR NO HAY CHANCE PARA LA OPOSICIÓN!

ElAvance | 18 septiembre 2026

En la ciencia política moderna, el partido político es concebido como una institución permanente, cuya existencia trasciende la vida y las aspiraciones particulares de sus dirigentes. Su propósito fundamental es alcanzar y ejercer el poder, solo o mediante acuerdos con otras fuerzas políticas.

Esa concepción estuvo presente en la formación del sistema de partidos de la República Dominicana. El insigne Juan Isidro Jimenes Grullón lo explica con profundidad en su extraordinaria obra Sociología Política Dominicana, al analizar las raíces y características de nuestro partidismo.

Sin embargo, uno de los grandes desafíos de nuestras organizaciones políticas continúa siendo su fortalecimiento institucional. Con frecuencia, quienes las dirigen olvidan una premisa elemental: la vida de un partido es mucho más larga que la de sus dirigentes.

Cuando los intereses particulares terminan colocándose por encima de la institución, la política pierde su verdadera dimensión.

Por eso considero que sería un gesto de grandeza política del expresidente Leonel Fernández colocar el futuro de la Fuerza del Pueblo por encima de cualquier consideración personal y propiciar una verdadera apertura generacional.

El momento de Omar Fernández

El senador Omar Fernández representa hoy una generación política diferente. Su crecimiento como figura pública y su capacidad de conectar con sectores jóvenes han colocado su nombre en el centro de la conversación sobre el futuro de la oposición dominicana.

No se trata de desconocer la trayectoria de Leonel Fernández. Todo lo contrario: precisamente por la dimensión histórica de su liderazgo, corresponde preguntarse cuál debe ser su papel en una nueva etapa de la política dominicana.

Leonel tiene una experiencia política que nadie puede borrar. Pero la política también cambia, y los partidos que aspiran a permanecer deben saber interpretar esos cambios.

La discusión, por tanto, no debería reducirse a una lucha entre nombres. Debe girar alrededor de una pregunta mucho más profunda:

¿Está la oposición dominicana preparada para abrir paso a una nueva generación?

Omar Fernández ha manifestado públicamente que se siente preparado para asumir el reto que corresponda en 2028, aunque la decisión sobre una candidatura debe seguir los mecanismos establecidos por su organización y por la legislación electoral.

Una oposición que necesita encontrarse

La oposición dominicana enfrenta un desafío mayor: construir una alternativa capaz de reunir sectores diversos alrededor de un proyecto común.

Para lograrlo, tendrá que superar diferencias históricas, intereses particulares y cálculos individuales.

En ese escenario, Omar Fernández puede convertirse en una figura importante dentro de la discusión sobre la renovación generacional y una eventual convergencia opositora.

Pero hay algo todavía más importante: ningún proyecto político puede sostenerse únicamente sobre una persona. Necesita organización, propuestas, liderazgo colectivo y una visión de país.

Por eso, el debate sobre Omar también es un debate sobre la Fuerza del Pueblo, sobre el PLD y sobre el futuro de toda la oposición.

Pasar la antorcha

Leonel Fernández tiene ante sí la oportunidad de demostrar que el verdadero liderazgo político no consiste solamente en aspirar nuevamente al poder, sino también en saber cuándo abrir las puertas para que una nueva generación pueda asumir responsabilidades.

El relevo generacional no significa desconocer la historia. Significa utilizar la experiencia acumulada para construir el futuro.

República Dominicana necesita una política que coloque el interés nacional por encima de las ambiciones individuales.

Si la oposición quiere tener posibilidades de construir una alternativa para 2028, tendrá que aprender a ponerse de acuerdo.

Y si la Fuerza del Pueblo quiere proyectarse hacia el futuro, deberá discutir con madurez cómo combinar la experiencia de Leonel Fernández con el impulso de nuevas generaciones.

Porque la política no puede vivir eternamente mirando hacia atrás.

El país necesita nuevas ideas, nuevos liderazgos y una visión capaz de conectar con las generaciones que están reclamando su espacio.

Al final, la pregunta no es solamente si Omar Fernández debe ser candidato.

La pregunta fundamental es:

¿Quién tendrá la grandeza política de pasar la antorcha cuando llegue el momento?

Redaccion: Giovanni Morillo