Thalía Terrero: La niña de Los Mina que lanzó patadas desde los 5 años y terminó conquistando el oro centroamericano

ElAvance | 27 agosto 2026

 MARTÍN SEVERINO

Tras superar una lesión, una pausa por la maternidad y años de sacrificio, la karateca dominicana conquistó el oro en Santo Domingo 2026.

Santo Domingo. – En el sector Vietnam, de Los Mina, donde las calles guardan miles de historias de esfuerzo y sacrificio, una niña comenzó a construir un sueño a través de una disciplina que le cambiaría la vida.

Mientras muchos apenas descubrían sus primeros juegos, Thalía Terrero ya aprendía a controlar sus movimientos, a fortalecer su mente y a entender que cada golpe debía tener un propósito.

“Me crié tirando patadas desde los 5 años”. Esa frase, dicha con orgullo por la hoy campeona centroamericana, resume el inicio de un camino que no siempre fue sencillo. Detrás de la medalla de oro conquistada en la modalidad kumite -55 kilogramos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, existe una historia marcada por pausas, lesiones, sacrificios y una fuerza interior que la llevó a regresar cuando muchos pensaban que su carrera había llegado a su final.

Thalía Terrero nació deportivamente en Los Mina. Allí dio sus primeros pasos en su disciplina y comenzó a forjar una mentalidad ganadora que años después la colocaría en lo más alto del podio.

Pero alcanzar ese momento no fue cuestión de suerte. Fue el resultado de años de preparación, disciplina y entrega.

“Gracias a Dios nos hemos preparado muy duro para este evento y esta ocasión no la desaprovechamos, la aprovechamos al máximo”, expresó la atleta luego de conquistar la presea dorada la tarde acalorada del jueves 6 de agosto, en el pabellón de karate del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

Thalía muestra orgullosa su medalla de oro.

En el combate que la llevó a convertirse en campeona, Thalía tuvo que aplicar inteligencia y estrategia. Su rival utilizaba mucho las piernas, pero ella encontró la fórmula para contrarrestarla.

“Las dos utilizamos piernas, entonces utilicé más las manos para poder contraatacar mejor al oponente”, explicó sobre el plan que le permitió imponerse y conquistar la presea dorada en su tierra.

Cada movimiento sobre el tatami era el reflejo de años de trabajo. Cada punto conseguido llevaba consigo la historia de una joven que tuvo que enfrentar momentos difíciles, incluyendo una lesión de rodilla que puso a prueba su determinación.

“Mi lesión de la rodilla me costó mucho. Fue mucho tiempo de preparación, de médicos, de poder curarme para poder hoy estar ahí”, recordó.

Thalía Terrero; “Me crié tirando patadas desde los 5 años”.

Ese obstáculo pudo convertirse en el final de su carrera, pero Thalía decidió transformar el dolor en motivación.

En el año 2022 tomó una pausa en el deporte tras convertirse en madre. La llegada de su hija cambió sus prioridades, pero también le dio una nueva razón para volver.

“Me retiré en el 2022 porque tuve la llegada de mi bebé, que tiene tres años, y actualmente volví en el 2024”, contó.

Su regreso no fue solamente para competir, sino para demostrar que los sueños pueden retomarse. Apenas cinco meses después de volver logró un oro panamericano y ahora celebra el título de campeona centroamericana.

La pequeña niña que entrenaba en Los Mina volvió a demostrar que los límites muchas veces solo existen en la mente. Narró que uno de los momentos más emotivos de su triunfo fue el abrazo con Ana Villanueva, una figura importante dentro de su preparación y crecimiento deportivo.

“Ella fue una de las personas que se fajó con nosotras, al igual que Yunexy Silvestre. Somos un complemento y gracias a ellos estoy donde estoy”, manifestó, al referirse sobre la influencia que han tenido otras atletas locales de esa disciplina, en especial María Dimitrova.

Thalía reconoce que detrás de una medalla nunca hay una sola persona. Hay entrenadores, familiares, compañeros y personas que creen cuando todavía no llegan los resultados.

También expresó palabras de admiración para María, a quien considera una referencia dentro del karate y una inspiración para alcanzar este nivel.

“Todo el mundo la considera como una élite y gracias a ella también, que fue un impulso, tengo yo esta medalla”, afirmó.

Pero si existe una persona a quien dedica este triunfo, es a su hija. “Se la dedico a mi hija, que podría estar aquí. Gracias a ella fue que me paré, me impulsé a seguir adelante con el deporte”, expresó con emoción.

La medalla de oro no solo representa una victoria personal. Representa el mensaje de que sí se puede, sin importar las circunstancias.

Thalía conquistó el oro en la modalidad kumite 55 kilogramos de los Centroamericanos.

En un mensaje enviado a los jóvenes dijo: “Lo que le puedo decir a los jóvenes es que no desmayen, que si están en una carrera deportiva sigan ahí, que tarde o temprano ese logro va a llegar”, aconsejó.

Ahora su mirada está puesta en nuevos desafíos. Luego de esta conquista, Thalía y el equipo dominicano tienen como próximo objetivo los Juegos Panamericanos y seguir buscando oportunidades internacionales.

Afirma que el sueño olímpico sigue presente en su mente, como en la de todo atleta que aspira a llegar a la máxima competencia deportiva del mundo, pero lamenta que el karate no sea olímpico.

Pero antes de pensar en lo que viene, Thalía disfruta el presente: el instante en que miles de personas celebraron su último punto, cuando la presión aumentaba y el corazón latía más rápido.

“Agradezco inmensamente al público, porque ellos son una de las razones que nos impulsan a buscar ese punto que nos falta”, dijo.

La historia de Thalía Terrero no comenzó el día que recibió una medalla de oro; comenzó hace muchos años, en un barrio de Los Mina, cuando una niña de apenas cinco años lanzó sus primeras patadas sin imaginar que un día esas mismas patadas la llevarían a convertirse en campeona.

Esta es la historia de una mujer que volvió, luchó y venció; la historia de una campeona que triunfó Contra todo Pronóstico.