Sociedad de Neurología estima que más de 36,500 menores viven con autismo en el país

Lesly Mota | 01 agosto 2026

Alrededor de 36,500 niños y adolescentes podrían vivir con el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en la República Dominicana, una condición del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento. La cifra incluye tanto los casos diagnosticados como aquellos que aún no han sido identificados, según estimaciones de la Sociedad Dominicana de Neurología y Neurocirugía.

La entidad, presidida por el doctor Ramón De León Berras, advirtió sobre la necesidad de fortalecer los sistemas nacionales de vigilancia epidemiológica y crear un registro unificado que permita conocer la dimensión real del autismo en el país.

De acuerdo con los especialistas, disponer de estadísticas confiables facilitaría el diseño de políticas públicas orientadas a garantizar el diagnóstico oportuno, la atención médica y el acceso a servicios para esta población.

Actualmente, la República Dominicana no cuenta con una base de datos oficial que determine la prevalencia exacta del trastorno. Ante esta ausencia de información, la sociedad médica tomó como referencia la estimación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sitúa la prevalencia del autismo en aproximadamente el 1 % de la población infantil, y la aplicó a las proyecciones de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), que calcula en 3.65 millones la cantidad de menores de edad en el país.

La falta de un registro unificado también se refleja en las diferencias entre las cifras de distintas instituciones. Mientras el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) reporta 6,110 menores registrados con este diagnóstico, el Ministerio de Educación (Minerd) contabiliza 4,630 estudiantes con autismo dentro del sistema educativo. A su vez, estimaciones del sector privado indican que cerca de 10,000 niños reciben atención en centros clínicos e instituciones especializadas.

Ante este panorama, la Sociedad Dominicana de Neurología y Neurocirugía insistió en que estos datos representan registros parciales y reiteró la importancia de desarrollar un sistema epidemiológico nacional que permita unificar la información y coordinar las acciones entre los sectores de salud y educación.