Salgamos a apoyar los Juegos Centroamericanos y del Caribe y defendamos cada medalla

ElAvance | 28 julio 2026

Los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 representan una oportunidad única para demostrar que el deporte también une a una nación. Más allá de la competencia y las medallas, estos juegos son una vitrina para mostrar al mundo la capacidad organizativa, la hospitalidad y el orgullo de nuestro pueblo dominicano.

El pasado viernes se dio inicio formal a esta gran fiesta deportiva, con la participación de una delegación internacional integrada por 37 países. En esta ocasión, nuestro país y el Gobierno se han esforzado lo suficiente para colocar a la República Dominicana al nivel internacional que merece un evento de esta magnitud.

El acto inaugural estuvo encabezado por el presidente Luis Abinader en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, totalmente remozado y sometido a importantes remodelaciones. La ceremonia contó con un espectáculo artístico, cultural y tecnológico del más alto nivel. Incluso, muchos de los que asistimos podríamos comparar este evento, en nuestra región, con un mini Super Bowl o con el espectáculo de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Además del Estadio Olímpico, la mayoría de los pabellones e instalaciones deportivas fueron remozados o construidos para estos juegos. La Arena Banreservas, las piscinas olímpicas, la arena de voleibol y otras importantes obras de infraestructura reflejan una inversión que hoy coloca al deporte dominicano a la altura de los estándares internacionales.

El Gobierno dominicano ha destinado alrededor de RD$9,000 millones a infraestructura e inversión deportiva, constituyendo este el mayor aporte realizado al deporte nacional en muchos años. Se trata de un esfuerzo que todos los dominicanos que amamos el deporte debemos reconocer y agradecer.

Debemos recordar que la última vez que nuestro país fue sede de un evento deportivo internacional de esta magnitud fue durante los Juegos Panamericanos de 2003. Han transcurrido 23 años desde entonces y, aún hoy, muchos atletas entrenan y compiten en instalaciones que fueron construidas para aquella ocasión.

Esto significa que cada dominicano debe velar por cada peso invertido en estas infraestructuras actuales, procurando que se mantengan en óptimas condiciones. Del mismo modo, corresponde a las autoridades garantizar el mantenimiento permanente de estas instalaciones para que nuestros atletas continúen desarrollándose en escenarios dignos y modernos. Al final, los grandes beneficiados somos todos los dominicanos, pues una vez concluyan los juegos contaremos con instalaciones deportivas renovadas que servirán durante muchos años a las presentes y futuras generaciones.

Hasta el 8 de agosto, en varias provincias del país y, muy especialmente, en Santo Domingo, viviremos una especie de “toque de queda deportivo”, ya que diariamente se estarán disputando medallas en múltiples disciplinas, tanto individuales como por equipos.

Hay que recordar que el apoyo que requieren nuestros atletas dominicanos en cada jornada es fundamental, máxime cuando la mayoría de las competencias son de acceso gratuito. Eso significa que tenemos el compromiso de llenar las gradas y respaldar a quienes llevan con orgullo nuestra bandera tricolor sobre el pecho.

Muchas de las disciplinas y de los atletas internaciones que hoy compiten en estos juegos difícilmente volveremos a verlos en nuestro país. Muchos de ellos estarán presentes en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, por lo que esta constituye una oportunidad única para disfrutar en vivo del talento deportivo de cada atleta.

Se vería de muy mal gusto que, después de todos los esfuerzos realizados para hacer posible estos juegos, algunos escenarios deportivos no cuenten con el respaldo del público dominicano, precisamente en el país anfitrión. El éxito de estos juegos no dependerá únicamente de la organización ni del desempeño de nuestros atletas; también dependerá del entusiasmo y del compromiso de cada ciudadano en asistir a cada partido.

El deporte es vida y debe ser apoyado por todas las generaciones, sin importar la edad, el sexo o la condición social. Sobre todo, debemos inculcar en nuestros niños y jóvenes que el deporte aleja de los malos caminos, fortalece la disciplina, fomenta el trabajo en equipo y enseña valores que perduran para toda la vida.

Por eso, salgamos a respaldar a nuestros atletas, llenemos las gradas y hagamos sentir al continente que en la República Dominicana el deporte se vive con pasión. Cada medalla conquistada será el resultado del esfuerzo de nuestros deportistas, pero también del respaldo de un pueblo que decidió acompañarlos en cada competencia.

Porque estos juegos no son solo de nuestros atletas, son de todos los dominicanos. Defendamos cada medalla como si también fuera nuestra.