Cadena perpetua para “El Mayo” Zambada en EEUU marca el fin de una era del narcotráfico en México

ElAvance | 20 julio 2026

La condena a cadena perpetua contra Ismael ‘El Mayo’ Zambada en Estados Unidos no solo define el destino judicial del histórico capo, sino que también simboliza el cierre de un capítulo clave en la historia del narcotráfico en México, caracterizado por líderes todopoderosos que dominaron el crimen organizado durante décadas.

Zambada, cofundador del Cártel de Sinaloa junto a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, fue sentenciado por el juez Brian Cogan, quien ya había impuesto la misma pena a su antiguo socio. Además de la prisión de por vida, se ordenó el decomiso de unos US$15,000 millones, monto estimado de las ganancias del cartel.

De acuerdo con documentos judiciales, Zambada inició su actividad criminal en 1969 cultivando marihuana en Sinaloa. Con el tiempo, escaló hasta controlar rutas internacionales de cocaína hacia Estados Unidos, consolidando junto a Guzmán una de las organizaciones de tráfico de drogas más poderosas del mundo.

Expertos señalan que su condena refleja el agotamiento de una generación de capos con control vertical y absoluto sobre sus estructuras criminales. Este modelo, basado en liderazgos únicos, ha ido desapareciendo con la captura o muerte de figuras históricas.

El Cártel de Sinaloa se caracterizó por una estructura jerárquica compleja que incluía operadores logísticos, jefes territoriales, sicarios y redes de lavado de dinero, además de una fuerte capacidad de corrupción institucional y expansión internacional.

Sin embargo, el panorama actual del narcotráfico en México ha cambiado. La fragmentación de los carteles, la aparición de nuevas drogas sintéticas y el surgimiento de liderazgos más dispersos han reemplazado el modelo de los grandes capos. A pesar de ello, especialistas advierten que la violencia y el problema del narcotráfico persisten, incluso con nuevas figuras en ascenso.

La sentencia contra Zambada, junto a la caída de otros líderes históricos, consolida así el fin de una era dominada por figuras emblemáticas del crimen organizado, aunque el fenómeno en sí continúa evolucionando.