Leonel y Omar: solos en el escenario político

ElAvance | 20 julio 2026

Para la ciencia política moderna, es una práctica ampliamente aceptada definir al partido político como una organización permanente, cuya esperanza de vida institucional es superior a la de sus dirigentes y que posee la voluntad deliberada de ejercer el poder, ya sea de manera individual o en alianza con otras fuerzas.

Estas características estuvieron presentes en la conformación del sistema de partidos de la República Dominicana.

El insigne Juan Isidro Jimenes Grullón explica, en su majestuosa obra Sociología Política Dominicana, que este fue el modelo que dio origen a nuestro sistema partidario.

Sin embargo, la gran controversia de estas instituciones políticas ha sido su incapacidad para ponerse de acuerdo en torno a un verdadero fortalecimiento institucional. Sus dirigentes continúan ignorando que la vida del partido debe estar por encima de los intereses personales, haciendo prevalecer, en muchos casos, ambiciones individuales que debilitan la organización.

A mi juicio, la principal incertidumbre política se encuentra hoy en el partido de gobierno, donde aún no está claro quién será su candidato presidencial. Esta situación adquiere mayor relevancia si se toma en cuenta que la historia de esa organización ha estado marcada por fragmentaciones derivadas de las visiones particulares de sus principales actores.

Por otro lado, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desarrolla una oposición firme; sin embargo, ni Gonzalo Castillo ni Francisco Javier García han logrado consolidarse como figuras capaces de generar el respaldo suficiente.

¿Por qué sostengo que Leonel y Omar están solos en el escenario político? Porque la ciencia política parte de la realidad y esta demuestra que no puede ignorarse el liderazgo del expresidente Leonel Fernández ni el crecimiento político de su hijo, el senador Omar Fernández.

Recuerdo que, hace algunos años, un hombre sabio me dijo: “Hijo, piensa en cuántos favores se le deben a un expresidente en los ámbitos empresarial, social y económico”. Esa reflexión ayuda a comprender la influencia que aún conserva Leonel Fernández en la política nacional.

En el caso de la Fuerza del Pueblo, el desafío será continuar fortaleciendo su estructura política. La decisión final recaerá sobre Leonel Fernández: optar nuevamente por la candidatura presidencial o, eventualmente, dar paso a una nueva generación encabezada por su hijo, Omar Fernández.

Algo similar ocurrió con este último durante su carrera hacia el Senado. Pasó cuatro años construyendo su proyecto político y, al final del proceso, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) presentó un competidor para disputarle la posición. Hoy observamos una situación semejante en el escenario nacional.

Mientras tanto, el país enfrenta serias dificultades económicas. Muchos ciudadanos perciben que el dinero escasea en las calles y que predominan mensajes desalentadores para la sociedad dominicana. Al mismo tiempo, algunos funcionarios del gobierno, desde una posición de privilegio, parecen olvidar que el pueblo sabe evaluar la realidad. Como decía José Francisco Peña Gómez: “Cójanle las funditas a Balaguer, pero no voten reformista”.

Solo con líderes verdaderamente comprometidos con el pueblo, y no con intereses particulares, podremos presenciar una auténtica contienda electoral en 2028. De lo contrario, continuará creciendo el desencanto de una ciudadanía que observa con escepticismo la política y se pregunta cuál de los actores públicos incurre en mayores excesos, alimentando así la percepción de una doble moral entre los dirigentes dominicanos.

Giovanni Morillo
Abogado