¿Luis respetará el pacto con Leonel?

ElAvance | 09 julio 2026

Escrito por el abogado y comunicador Giovanni Morillo

La interrogante sobre si el actual presidente de la República Dominicana, Luis Rodolfo Abinader Corona, respetará un eventual acuerdo político con Leonel Fernández cobra cada vez más fuerza en medio del complejo panorama social, político y económico que atraviesa el país.

Si hacemos un recorrido por la historia política dominicana, encontramos un antecedente relevante: en 1996, Joaquín Balaguer respaldó el acuerdo que permitió a Leonel Fernández llegar a la Presidencia de la República. Posteriormente, en el año 2000, Fernández interpretó que la coyuntura política ya no favorecía al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) en alianza con el balaguerismo, marcando así un nuevo rumbo para el escenario electoral.

Para algunos analistas, en la actualidad podría estarse configurando un escenario similar. Se sostiene que en las elecciones de 2020 Luis Abinader resultó beneficiado por el respaldo político de Leonel Fernández, lo que habría sido un factor importante para alcanzar la victoria.

Hoy, el presidente enfrenta desafíos internos dentro de su partido, además de un contexto marcado por dificultades económicas, presiones inflacionarias y un creciente descontento ciudadano con la clase política. En ese escenario surge una pregunta: si las condiciones actuales se mantienen, ¿optará Luis Abinader por respaldar a Leonel Fernández como una forma de corresponder un eventual acuerdo político, o apoyará a David Collado como candidato de continuidad?

Cualquiera de esas decisiones abriría múltiples interrogantes, especialmente si se toman en cuenta los precedentes históricos sobre la forma en que ese partido ha manejado las sucesiones presidenciales al concluir un mandato.

Sin temor a equivocarme, considero que las elecciones de 2028 podrían convertirse en las más complejas, impredecibles y reñidas de las últimas décadas, debido a la situación política, económica y social que vive la República Dominicana.

Lo cierto es que una parte importante de la ciudadanía ha perdido la confianza en la clase política, una realidad de la que, en mayor o menor medida, todos sus actores tienen responsabilidad.