Los terremotos más fuertes que han afectado a RD

Max Herrera | 25 junio 2026

Santo Domingo.- El fuerte terremoto registrado en Venezuela, que provocó graves pérdidas humanas y materiales y generó alertas de tsunami en varias zonas del Caribe, incluyendo la costa sur de República Dominicana, reactivó la preocupación regional sobre la vulnerabilidad sísmica de la isla de La Española. Este evento reciente ha llevado a las autoridades dominicanas a emitir medidas preventivas temporales ante el posible impacto de ondas marítimas.

En ese contexto, se presenta un recuento de los principales terremotos que han afectado a la República Dominicana a lo largo de su historia, con el objetivo de entender la recurrencia de estos fenómenos y su impacto en el territorio nacional, que se encuentra en una zona de alta actividad tectónica del Caribe.

El más antiguo registrado: Terremoto que destruyó ciudades del Cibao en 1562

Uno de los sismos históricos más antiguos registrados en la isla provocó la destrucción de varios asentamientos coloniales en la región del Cibao, según registros históricos sobre actividad sísmica en La Española.

Terremoto del 23 de septiembre de 1887

El 23 de septiembre de 1887 un fuerte terremoto sacudió la isla de La Española, con una magnitud estimada de 7.0 y una intensidad cercana a X en la escala de Mercalli Modificada. El evento afectó de manera significativa tanto a Haití como a la República Dominicana, generando un alto nivel de destrucción estructural en distintas ciudades.

Los daños más severos se concentraron en el norte de Haití, donde el Cabo Haitiano, Port de Paix y Môle-Saint-Nicolas quedaron prácticamente devastados. También se reportaron afectaciones en Puerto Príncipe y Gonaïves, mientras que en la costa norte se registró un tsunami. En territorio dominicano, Santo Domingo sufrió daños en varias edificaciones y el evento provocó réplicas que aumentaron el pánico entre la población.

El más fuerte registrado en la Hispaniola: Terremoto del 4 de agosto de 1946

El 4 de agosto de 1946 ocurrió un terremoto de magnitud 8.1, considerado el más fuerte registrado instrumentalmente en la historia de la isla. La intensidad alcanzó niveles extremos de X y XI en la escala de Mercalli Modificada, provocando una devastación generalizada, especialmente en la región noreste de la República Dominicana.

El impacto fue catastrófico en Nagua (entonces Matanza), donde un tsunami con olas de hasta 9 metros arrasó la zona costera. En Moca colapsaron estructuras emblemáticas como el Palacio Municipal y varias iglesias, mientras que en Santo Domingo se registraron grietas en edificios históricos y daños en el muelle. También hubo afectaciones en San Francisco de Macorís, Santiago, Cabrera y Arroyo Salado, con colapsos de infraestructuras y alteraciones geológicas en acantilados y arrecifes.

Terremoto del 8 de agosto de 1946: la réplica devastadora

Cuatro días después del sismo principal, el 8 de agosto de 1946, se produjo una réplica de magnitud 7.0 que agravó aún más la situación en las zonas ya afectadas. Las infraestructuras debilitadas sufrieron nuevos colapsos, aumentando el nivel de destrucción y el temor generalizado en la población.

Durante las semanas posteriores al evento principal y su réplica, se registraron más de mil réplicas adicionales. Esta actividad sísmica constante obligó a miles de personas a permanecer en refugios e iglesias, ante el miedo persistente de nuevos derrumbes y el colapso total de las estructuras dañadas.

Terremoto de Baní – 1962

Un fuerte movimiento telúrico afectó la zona sur del país, siendo uno de los más importantes del siglo XX en esa región.

Terremoto de San Francisco de Macorís – 1972

Un sismo significativo sacudió el nordeste del país, generando preocupación en varias provincias.

Actividad sísmica regional influenciada por Haití – 2010

Tras el gran terremoto de Haití, se registraron múltiples réplicas y actividad sísmica en la isla.

Actividad sísmica en RD (2025–2026)

En el periodo 2025–2026 se han registrado varios movimientos sísmicos menores y de baja a moderada magnitud en distintas zonas del país. Estos eventos forman parte de la actividad sísmica habitual del Caribe, sin generar hasta el momento daños significativos reportados.