Un legado que debe inspirar

ElAvance | 10 junio 2026

Emelyn Baldera

A propósito de que se cumplen cuatro años de la muerte del Orlando Jorge Mera, vale la pena detenerse un momento y repasar, con seriedad, su legado.

No como un nombre más que se pronuncia en ceremonias, sino como una referencia viva para quienes hoy tienen responsabilidades políticas y, también, para quienes sueñan con ejercerlas. Recordarlo implica reconocer que la autoridad auténtica no se improvisa ni se sostiene solo con constancia visible. No se mide solo en titulares; se revela en el modo de tratar lo público: con honestidad, trabajo y criterio.

Su ejemplo mostró que se puede ejercer la función pública con temple, pero también con sensibilidad.

Defender ideas con firmeza, sí; pero sin convertir el poder en arrogancia. Respetar a la gente -y que ese respeto se note en decisiones, en gestos y en resultados- fue, en su manera de actuar, una forma de coherencia.

Y para los perremeístas, el legado de Orlando Jorge Mera tiene un llamado directo a volver a lo esencial: la sencillez. Seguir su camino exige actuar sin soberbia, caminar con la conciencia de que el poder es, ante todo, servicio. La victoria política no tiene valor si deja heridas en el tejido social o si rompe la confianza de la ciudadanía. Por eso, sencillez para escuchar. Sencillez para reconocer errores y sencillez para no olvidar de dónde se viene. Es importante.

Apegarse a ese legado también significa recuperar la disciplina del trabajo y la ética del compromiso.

Hablar de resiliencia no como consigna, sino como práctica: resistir los tropiezos sin perder el rumbo.

Tomar decisiones con sabiduría, aun cuando el contexto sea adverso. Mantener energía para construir, y optimismo para no rendirse ante la presión o la adversidad.

Y, sobre todo, entender la fe como sostén moral: una fe que inspira a cumplir, no una fe que se usa como etiqueta para ganar aplausos. Nuestro querido Orlando Jorge Mera evidenció que la dignidad se demuestra en lo cotidiano.

Que su muerte, ocurrida inesperada y trágicamente en 2022, no sea un punto final. Que sea un arranque para quienes lideran y para quienes aspiran a liderar. Que comprendan que la política puede ser digna cuando se vive con nobleza, con familiaridad y con cercanía real a la gente. Sin distancia arrogante, sin decisiones tomadas de espaldas a la realidad.

Orlando Jorge Mera nos dejó físicamente, dejando un legado y una esperanza: la de reencontrarnos con el mejor país posible. Y esa esperanza se honra con actos. Con sencillez. Con trabajo. Con humanidad.

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