Colombia elige presidente en un clima polarizado

ElAvance | 31 mayo 2026

Edgar Raffa

El próximo domingo 31 de mayo se efectuará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, proceso en el cual, según las mediciones electorales, los colombianos no solo buscarán al sucesor del mandatario Gustavo Petro, sino que también se inclinan por propuestas que representan los extremos más duros, la continuidad del proyecto de izquierda o una derecha más radical.

Los electores están cada vez más desencantados de los partidos tradicionales y atraviesan un momento en el que la inseguridad, los problemas económicos y la interminable búsqueda de la paz frente a las disidencias guerrilleras dividen profundamente a la sociedad colombiana.

La opción de continuidad está representada por el senador de izquierda Iván Cepeda, quien ha planteado seguir las directrices de la administración Petro y ampliar las políticas de asistencia social. Sin embargo, no ha presentado puntos claros sobre cómo resolver la crisis de seguridad que afecta a los ciudadanos de las regiones del Caribe colombiano, donde las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otros grupos guerrilleros de izquierda han incrementado los ataques terroristas, que anteriormente habían disminuido. Pese a esto, el heredero del petrismo encabeza las encuestas.

Le sigue de cerca el abogado y representante de la derecha dura, Abelardo de la Espriella, quien ha ganado fuerza prometiendo mano dura contra la inseguridad y la guerrilla, además de desvincularse de la clase política tradicional. De la Espriella cuenta con el respaldo de sectores conservadores y propone imitar el modelo de Nayib Bukele para recuperar la tranquilidad en la nación sudamericana.

Otro efecto de la polarización es la posibilidad de que los votos de la candidatura de Paloma Valencia, abanderada del partido del expresidente conservador Álvaro Uribe, sean absorbidos en una eventual segunda vuelta por la candidatura de Abelardo de la Espriella. Esto podría definir quién será el próximo inquilino de la Casa de Nariño y sucesor de Gustavo Petro.

La contienda no será solo una elección más, sino una decisión que definirá el futuro de un país que parecía haber dejado atrás los fantasmas de la violencia política y el terrorismo, pero que ahora vuelve a verse azotado por ellos.