11 años del PRM

ElAvance | 16 febrero 2026

Yayo Sanz Lovatón

Aquellos días en las oficinas de Emmanuel Esquea Guerrero, en el Instituto Peña Gómez, en el apartamento de Andrés, en R. H. Mejía, en casa de Luis, en la oficina de abogados Staff Legal, en tantos lugares.

La incertidumbre se respiraba y los riesgos eran inmensos. Enfrentábamos a la nostalgia sí, pero más que eso, a un partido que era el Estado. Contaban con los tribunales y estaban dispuestos a usarlos. Con dinero a llave abierta. Se ceñía sobre el firmamento dominicano una amenaza que solo la historia con el paso de los años podrá describir correctamente.

Recuerdo el 13 de febrero del 2012 que nacía mi hijo Emanuel y tuve que salir ese día de viaje con Luis para Washington, donde iríamos a denunciar algunos abusos del proceso electoral de ese año.

En ese viaje, siendo él candidato vicepresidencial del PRD, ya hablábamos de un partido que no funcionaba y que todo era raro y difícil. En ese viaje ya se gestaba lo que no sabíamos que sería el PRM.

El 9 de febrero del 2015, la Junta Central Electoral reconocería lo que es el Partido Revolucionario Moderno y por eso conmemoramos ese día. Son tantas las historias que reflejan esta lucha. Mucha gente obvia que el PRM nace sin financiamiento público o con muy poco. Los alquileres de los primeros locales requirieron garantías de muchos de los fundadores.

Para la primera planta eléctrica recuerdo que Orlando habló con don Pepín. Todos aportábamos, todos éramos de todo en esos días iniciales.

Con el paso de los meses vino la madurez de don Hipólito y la energía de Luis. Ellos dos sumaban el liderazgo del PRD pueblo por pueblo. Vinieron las elecciones del 2016 en las que Luis fue candidato a la presidencia con Carolina de vice. Esa vez no ganamos, pero en la capital triunfamos con David; en Puerto Plata con Paliza; en San Francisco con Alex mientras que Faride, Pacheco, Gloria y Wellington obtuvieron diputaciones importantes. Ya éramos la principal fuerza de oposición. Y después de ese 2016 Luis se hizo con la ideología de la transparencia.

Vinieron las marchas y el gran movimiento de cambio que nos llevó al poder en el 2020.

El 9 de febrero del 2015, la Junta Central Electoral reconocería lo que es el Partido Revolucionario Moderno y por eso conmemoramos ese día.

El 9 de febrero del 2015, la Junta Central Electoral reconocería lo que es el Partido Revolucionario Moderno y por eso conmemoramos ese día.

Hoy, 6 años después, hemos logrado tantas cosas que todavía no se han escrito y que muchos no saben. El fin del caudillismo con una reforma constitucional histórica. La fundación de nuevos renglones económicos como lo comprueba el gabinete logístico. Como lo comprueba lo que Luis y Sigmund han promovido en Pedernales. Como se comprueba con la inversión extranjera más alta de la historia. Como se comprueba con lo que David ha hecho en turismo o lo que Roberto ha hecho en nuestras relaciones exteriores. Lo podemos ver también en cómo antes exportábamos 700 millones de dólares al mes y hoy de manera consistente se exportan más de 1,200 millones. Lo que Ito avanzó en zonas francas, en semiconductores y en manufactura avanzada.

En fin, lo que hemos crecido como economía. Somos el ejemplo de América Latina. Puedo decirlo a boca llena, pues me lo han dicho en Washington, en Bruselas y NY.

¿Ahora qué nos depara el futuro? Ya como la principal institución política del país. Quizás la más democrática. Estamos frente a una oposición fraccionada, dividida y con una historia cuestionada. Por eso somos los depositarios de la libertad de nuestra sociedad.

Ahora con el mazazo de Luis de quedarse fuera de competencia, tenemos el reto de renovarnos en armonía. De priorizar lo colectivo a lo individual. De abrazar la madurez y no las emociones que nacen de las ambiciones muchas veces desproporcionadas. Esa es la tarea. Es asumir que somos los herederos de abril del 65. De las luchas de los 12 años, de aquellos que se rebelaron al partido Estado. Somos los que debemos innovar, los que debemos hacer que la República Dominicana 2.0 sea un imán de progreso. Que sea lo que puede ser América Latina toda. La de la tecnología, la de la agroindustria, la del turismo.

¡Vamos! ¡Sin miedo! ¡Con humildad! ¡Enamorados del futuro!